19 de noviembre
EL ROCK OFICIAL DE LA CIUDAD
En el marco de los festejos por un nuevo aniversario de La Plata diez bandas fueron elegidas por un jurado entre 150 grupos. Una tarde diversa, con sonrisas, agite y vertiginosos cambios de escena.
Por Facundo Cottet
Plaza Moreno se transforma en distintas fotos que hacen a la película del 19 de noviembre. Por ahí corren niños, la policía revisa los bolsos al ingresar (a un espacio público), las chicas desfilan sobre las grandes baldosas blancas, otros se producen para el evento, mientras que todos- por algo- están ahí. Cuál es el leit motive: que hay un escenario y la tradición pesa.
Pero lo que mueve a algunos hasta el punto neurálgico de la ciudad, es ver el momento de las bandas locales que tocarán en ese escenario que está destinado para atraer. Esta vez la estatal Secretaría de Cultura de La Municipalidad de La Plata decidió formar un jurado integrado por periodistas especializados para elegir a los grupos locales que harían el soporte a los shows finales de La Bomba del Tiempo y León Gieco. Es por ello que los oídos del Mono Pérez (“Cueva de Ogros”, Radio Universidad), Mariano Vicente (“La Siberia”, Radio Provincia) y Martín Graciano (Planeta Urbano, Gato Pardo) trabajaron para elegir las diez bandas que tocarían en el escenario de la plaza en el marco del cumpleaños número 127 de La Plata.
Y ese 19 de noviembre llegó con lo que parecía como la manera más coherente de darles espacio a los locales. Con cambio de último momento, Felices Paramecios reemplazó a La Valvular; salvo eso, el orden no se alteró. Antes de las 16 tocaron los ingresantes de Felices Paramecios y abrieron el juego. Plaza poco poblada, sol sobre las tablas y las cabezas y las gorras que se reproducían en el horizonte hormigueante.
Le siguió Cabeza de Navaja con un set de corrido. 10 años de punk local para plantarse en el escenario. Vestidos de negros pusieron la cuota del género, que demostró que a nivel local ya no brilló como épocas pasadas. CDN supo administrar el tiempo y no pidió mucho a cambio.
No con la misma suerte corrió Argonauticks. La banda liderada por el tano Ricardo Dessupoiu tuvo que lidiar con el sonido mientras entre banda y banda dos sujetos –uno femenino y otro masculino- que intentaban animar la tarde, nunca se aprendieron los nombres de las diez grupos (es un número menor que la formación de un equipo de fútbol: cerca de la decadencia la labor de los locutores)
Volviendo al sonido local, los problemas técnicos jugaron en contra de los nautickos y mientras desde un micrófono Francisco Muñoz (segunda voz y guitarra de Argonauticks) gritaba que le suban el retorno de su instrumento y que además al aire casi no se oía, desde la cabina le respondían que no grite para el frente, que a su costado había una persona monitoreando. Pasaron sus veinte minutos entre reprimendas al sonido y movimientos eclécticos del tano. La banda se despidió con una ítala versión de Escafandra de Los Peligrosos Gorriones. “Estas cosas son así, la bomba del tiempo estuvo dos horas probando sonido antes y a nosotros nos largan así, disculpen. Si les gustó el viernes vamos a estar tocando en el Pasaje Dardo Rocha” se despidió Fran mientras por detrás ya estaban desarmando la batería para lo que seguía.
Javier Maldonado se quedó con el escenario. Con banda completa, este cantautor de 9 Julio, Provincia de Buenos Aires radicado en la ciudad soltó su repertorio de manera más prolija a sus antecesores. Una canción al Parque Saavedra, historias de amor y una más que aceptable presentación hizo parecer que tuvo más de veinte minutos arriba del escenario. Agradecido por ser elegido, Maldonado se despidió con un muchas gracias y la plaza se iba poblando.
Era la hora de mover un poco el cuerpo y entonces subió Mutandina. Siguieron con los problemas de sonido mientras el gracioso del conductor del evento no paraba de decir “se metió el cerebro de Marley y no lo podemos sacar”. Con un papel en mano la conductora le seguía el juego. Finalmente “el cerebro de Marley” se pudo dominar y la banda empezó a tocar. Con un sonido distinto al de las primeras épocas (sólo cuatro integrantes ahora forman parte del combo) pero en la misma esencia, Mutandina hizo lo suyo: funk, rock y ese mestizaje picante que pregonan.
El reggae llegaba a la plaza con el caballo de batalla local: Dread Negast. Los comandados por Leo Falbo no pudieron hacer eje en el sonido. Los problemas técnicos frenaron al contexto que era ideal. Sol, buen clima y aires de la isla. Una introducción que hacía que Leo negocie con la persona de sonido en piso para mejorar lo que salía por los parlantes. David que tiraba reggaemufin para pasar el momento hasta que al final sonaron los temas Música, Como estatua y Get and Stand Up de Bob Marley, en versión de los negast. Cuando los rastosos subieron al escenario la gente ya empezaba a copar la calle que cruzaba por debajo de las tablas.
Ya con menos sol sobre el lugar era normA quien se adueñaba del espacio. Muchos esperaban por La Cumparsita que estaba programada para ser la anteúltima banda y sus seguidores empezaban a arengar por los de 12 y 72. Pero claro, cuando Chivas metió el primer riff la electricidad fue el frenesí. Ellos, ya sin problemas de sonido, lograron que los cumparseros muevan sus cabezas asentando lo que oían. NormA agradecía la posibilidad de tocar y contaban que querían mucho a la ciudad. Enamorado, Pc y Nasa fueron algunos de los temas que el cuarteto plantó en la plaza mientras los presentadores seguían intentando ponerle onda a su propio trabajo y contaban algunos logros de NormA.
Al rock dos tonos le siguieron sus amigos de Moustro!. Kubilai Medina como de costumbre se mimetizaba con la guitarra, al igual que el bajista Federico Mutinelli que seguía en la misma línea que su cantante. Lucas Finochi le dedica un tema al Monseñor local Héctor Aguer mientras que la catedral lo vigilaba. Suenan temas del primer disco como La Polilla y Finochi a sobre el final del set reclama “Aguanten, ya viene La Cumparsita”. La gente esperaba por la banda de El Fino.
Hacía mucho que La Cumparsita Rock 72 no tocaba en vivo, además no es algo que hagan con mucha frecuencia en los últimos tiempos. “Nos colgamos un toque pero ya va a haber novedades de la banda” se excusa el cantante. El rock de rambla suena, la gente se descontrola y se forma un rompecabezas un tanto difícil de armar. Las pantallas se encienden y reproducen propaganda municipal, la banda suena de espaldas a la municipalidad y los pibes que agitan sin parar todos los temas encienden una bengala en un acto oficial. Todo muy confuso, nadie alerta nada mientras que se ve que entre los cumparseros hay un buen porcentaje que llevan remeras de Callejeros. Termina el rock 72, pasa Circunvalación y se acerca el final.
Encías Sangrantes es presentado por los conductores como “encías sagrantes” y se repite varias veces esta mala denominación de la banda berissense. Babilonia arrancó el set sangrantes con un ajustado sonido. Mientras que a la tarde se los veía a los músicos panfleteando entre la gente, ahora arriba del escenario y vestidos de la misma manera que horas antes lo integrantes parecen otros, las luces los maquillan con una actitud rocker frente a la multitud que ya bailaba y esperaba por la Bomba de Tiempo. Juan Cruz (Voz y Bajo) agradece y aclara que respeta el tiempo otorgado de veinte minutos, encías fue la única banda que reprodujo videos propios en las pantallas gigantes.
Fue una tarde que dejó sensaciones varias: no hubo tanto amiguismo como ediciones anteriores a la hora de la elección de banda, la municipalidad debería tratar a todos por igual (en lo que respecta a sonido por ejemplo), se mostró una diversidad propia de la escena local (aunque falta) y esperemos que el aniversario 128 de la ciudad sean otras las bandas que tengan la chance de largarse en ese escenario que cada 19 de noviembre convoca a propios y extraños.
FOTO:MARTIN RAGGIO
musaplateada.blogspot.com